
Madrid es una de esas ciudades erosionadas y agobiantes modernas y llenas de posibilidades, capaz de sacar lo mejor y lo peor de las gentes que por allí transitan, donde puedes sentirte el rey del mundo o verlo todo así de borroso, pero lo que está claro es que, ante todo, funciona como un reloj… y eso no es bueno cuando tienes que moverte de un extremo a otro a la 1:30 AM y no tienes coche.
Algún momento de tirar de TAXI y de "taxista" para volver a casa por la noche, un concierto un poco largo y lleno de posers, problemas para dormir, decepción en la F1, sólo dos personas salimos de bares,… pero a pesar de los pesares, me lo pasé muy bien este fin de semana.












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